Me gustaría escribir sobre mi primer proyecto fotográfico. En la anterior entrada ya os cuento la razón por la cual he tenido que empezar el blog de nuevo… ¡maldita tecnología! De todas formas hasta me alegro, a veces hay que hacer borrón y cuenta nueva, empezar las cosas de nuevo por donde deben ser empezadas, por el principio.

Cuando empecé a estudiar fotografía ya nos encontrábamos prácticamente al final de la transición analógico-digital. Hacia el año 2000, Nikon ya arrastraba a todos los fotógrafos hacía el mundo de los ceros y unos con la Nikon D1, supongo que les consolaba la posibilidad de utilizar sus “casi” obsoletas lentes Nikon F, siendo de esta forma el cambio mucho menos drástico y costoso. Estoy hablando del 2004-2005.

Sin embargo, el temario de los centros educativos y escuelas de arte, sigue manteniendo el revelado analógico y el positivado como una de sus bases para aprender fotografía. Supongo que para muchos fotógrafos jóvenes esto sea un fastidio, algo que te obliga a estudiar por inercia un montón de procesos que actualmente te puedes ahorrar con solo meter una tarjeta de memoria, que por cierto, ya es capaz de guardar más fotografías que armarios enteros llenos de negativos.

Fotografía Analógica
El caso es, que a pesar de no ser un acérrimo defensor de la fotografía analógica, me dejé embriagar por el romanticismo que desprende el laboratorio. No voy a entrar en disputas sobre los beneficios de aprender a meditar tus disparos, exponer sin venirte a la cabeza el photoshop o lightroom, y por supuesto, tampoco hablaré de megapíxeles o profundidad de color. Al fin y al cabo… ¿qué más da? La fotografía, es fotografía, la hagas con lo que la hagas.

Si bien es cierto que las exigencias profesionales del sector, te impiden entregar trabajos por debajo de una cierta resolución, no puedo dejar de pensar en el éxito rotundo entre los aficionados (y no tan aficionados) de marcas como Lomography o Instax, que ya tienen un elevado número de artilugios, modelos y seguidores. Tampoco me olvido de Instagram, posiblemente el precursor de los plugins de emulación de films clásicos.

“A pesar de no ser un acérrimo defensor de la fotografía analógica, me dejé embriagar por el romanticismo que desprende el laboratorio”

¿Qué tiene de especial entonces la fotografía analógica? Hace unos diez años era una mera y evidente cuestión de calidad, ya que los sensores aun no eran capaces de superar la calidad del negativo, ni el de 35mm, ni por supuesto el medio o gran formato. ¿Pero a día de hoy? Puede que sea por la estética de las cámaras y accesorios, que indudablemente son más bonitas en cuanto a diseño o tal vez sea un modo de apartarse un poco del aluvión digital de las redes sociales que a veces nos abruma. La fotografía digital ha traído grandes avances y ayudas, pero también mucha histeria colectiva. Todas las comunidades online como foros y redes sociales, bullen en debates en los cuales la gente interesada en el mundillo discierne quien y quien no es fotógrafo.

Vapor de Agua Fotografía Analógica

Cuando comencé este proyecto, lo empecé por dos razones. La primera era obtener fotografías para nuestros por entonces tan queridos fanzines. La segunda era expresarme y entretenerme. El formato me daba un poco igual. Había una sola tienda donde podía aun conseguir carretes, y siempre me decían lo mismo. – Está caducado, pero funcionará igual -. Para estas fotografías usé Pelicula Kodak colorplus y si mal no recuerdo, Fuji provia 400X 

La persona que vea estas fotografías, creo que no sabría ubicarlas en ninguna época concreta. Puede que en eso resida la magia de la fotografía analógica, el “alma” del fotógrafo vocacional. Olvidarse de si la fotografía está hecha con el último modelo de Canon 5D, o si es más o menos nítida, de photoshop o del retoque ya ni hablaríamos. Cuando veo estas fotografías vuelvo a tener las mismas sensaciones que cuando las realicé, el momento y el lugar. No me preocupa que estén mal hechas, ni su calidad, de la misma forma que no me preocupa el grano en una fotografía de Robert Capa (Salvando las enormes diferencias, no os tiréis a mi cuello)

El concepto de fotografía para mí es un tanto etéreo. Si bien es cierto que con una fotografía se captura momentos y recuerdos en el tiempo, nunca sabemos si estos desaparecerán, o quien será testigo de los mismos. Esto es lo que trato de expresar en las fotografías que ilustraban Vapor de Agua.

Oviedo David SteamPaseo de Gijón David Steam Vapor de Agua Fotografía Analógica Vapor de Agua Fotografía AnalógicaLas Segadas David Steam

Aprovecho para dejaros el enlace de mi cuenta de Behance, donde subiré exclusivamente mis trabajos personales.