Razones para no entregar los archivos en bruto de un vídeo

El tema que me gustaría abordar hoy, en relación a mi experiencia como videógrafo, es la polémica entrega de los archivos en bruto de un trabajo de vídeo y lo que podemos hacer con ese material una vez finalizada su edición, ya sea un videoclip, vídeo de boda o un vídeo corporativo.

Este es el primer post del año y, ¿por qué no decirlo?, espero que el primero de muchos (al menos uno o dos al mes) ya que aunque es poco el tiempo que me puedo permitir dedicarle al blog, es algo que me encanta e inspira.  Antes de empezar, quiero puntualizar que todas las opiniones aquí vertidas, al igual que en todo el blog, son opiniones basadas en mi política de trabajo propia, que a su vez está influenciada por una experiencia personal y técnica a lo largo de los últimos años. Por supuesto, y como siempre, toda crítica constructiva será bien recibida.

El archivo en bruto.

Como ya sabréis, el “bruto” o “crudo” hace referencia al material que es directamente extraído de una cámara o dispositivo de grabación. Investigando un poco por la red, me doy cuenta que no se ha llegado a tratar demasiado este tema fuera del mundo de la fotografía y sus famosos RAW. En este caso mucho más común, casi todos los fotógrafos, tanto en blogs como cercanos a mí, coinciden en el mismo punto respecto a los negativos digitales. Mediante el uso de rebuscadas metáforas (algunas realmente ingeniosas) todos desembocan en la idea de que un RAW es un trabajo inconcluso que debe ser editado para que el cliente pueda recibir un trabajo acabado y ajustado a sus necesidades y exigencias como cliente. También hacen verdadero hincapié en que es muy importante saber valorar el trabajo de un fotógrafo y su estilo antes de contratarle para cualquier trabajo. Este concepto no debería distar mucho del trabajo de un videógrafo.

No entregar archivos en bruto

¿Es ético realizar montajes con el trabajo de otros? ¿Hasta donde es reseñable la valoración de un cliente que no es experto del sector? ¿El cliente siempre tiene la razón? Hay que desgranar cada caso en particular para comprender donde empiezan y donde acaban los derechos de cada parte. Lo fundamental es la confianza mutua.

¿Cuándo soy videógrafo y cuándo operador de cámara?

A la hora de planificar un trabajo de vídeo, pueden darse varios casos diferentes, los cuales van a determinar de manera significativa la forma de trabajar durante su transcurso. En mi caso, suelen ser a grandes rasgos solo dos:

  • El editor de vídeo es otro profesional y tiene claros conceptos como temperatura de color, obturación, compresión, etalonaje, canales de audio… y un largo etc… En este caso la grabación se adecuará a la planificación del proyecto audiovisual y yo me libero de la responsabilidad, en ciertas ocasiones tediosa, de la edición y postproducción de vídeo. En este caso el bruto lógicamente se entrega directamente al editor de vídeo.
  • El editor de vídeo soy yo, y el cliente me contrata para un vídeo o proyecto audiovisual con una finalidad concreta. Ya sea un vídeo corporativo, promocional, videoclip, un vídeo de boda o evento… etc. En este caso mi visión se fija en el producto final y en cómo llegar a ese punto desde un punto de vista técnico. Durante el transcurso del trabajo priman mis recursos técnicos y mi política de trabajo. Es el caso a tratar y donde más común es mi negativa a la entrega de los archivos en bruto.

 

Fotografía vs. Vídeo  ¿Están bien pagados los trabajos de vídeo?

Es esencial asumir la democratización de la fotografía para comprender y empatizar en muchas ocasiones con la visión del cliente. Los departamentos de marketing de las grandes marcas de fotografía y tecnología en general han hecho demasiado bien su trabajo acercando el mundo de la imagen a un solo “clic” al usuario aficionado, y que ese nuevo tipo de cliente, ya habla de megapíxeles, hd, 4k, o Iphone es una realidad ineludible. Esto genera una comprensible frustración en los fotógrafos, que cuando les toca enfrentarse a un cliente de los que “entienden del tema” ven como su paciencia y motivación se resienten por momentos. Cuando entramos en el campo del vídeo, el tema se vuelve aún más peliagudo, ya que las limitaciones técnicas, trabajos de edición largos, y el gran volumen de datos que se maneja en vídeo, hacen que, o bien se asuman perdidas “en tiempo” o el producto final se vea resentido. La respuesta a la pregunta anterior es que, en una media de las horas dedicadas, finalmente está peor pagado un trabajo videográfico.

El respeto es mi forma de trabajar (yo también quiero hacer mi metáfora)

Cuando llevo el coche al taller siempre me temo lo peor, que aparezca una avería que se traduzca en una factura enorme o que saquen problemas mecánicos de donde no los hay. Es cierto que puedo ir a una ferretería a comprar una serie de herramientas, estudiar mecánica varios años, hacerme con una lista de proveedores de repuestos y finalmente arreglar yo mismo el coche. Pero el caso es que no estoy dispuesto a hacerlo, por lo que la solución a estos problemas es buscar un mecánico que me ofrezca seguridad y confianza. No tengo que llevarme bien con él/ella ni ser su amigo, solo estar seguro de que confío en su trabajo y que merece cobrar las horas que trabaja para que cuando vaya por la autovía no tenga un accidente por falla mecánica. Podemos aplicar esto a todos los casos: Confía en el profesional, valora su trabajo, él te respetará como cliente y posiblemente todo llegará a buen puerto.

Entonces… ¿Por qué no entregar los archivos en bruto?

Antes de editar un vídeo, es necesario realizar una selección del material mediante la visualización previa de todo lo filmado. En este punto, es posible que el cliente piense que se trata de una criba indiscriminada o un proceso puramente subjetivo en donde se borra del vídeo lo que se considera superfluo o en el peor de los casos, lo elimina por mero capricho. Las razones por las que algunos planos no aparecerán en el trabajo final son estas y son las mismas razones por las que personalmente no entrego un “bruto” a un cliente (todas son posibles en un entorno de rodaje no controlado, por ejemplo una celebración o boda)

10 razones para no entregar los archivos en bruto

 

RAZONES TÉCNICAS

  • Duplicados: Planos con recursos grabados varias veces. Puede que desde el mismo ángulo o desde otro distinto, pero esencialmente el mismo objeto.
  • Desenfoques: En recursos creativos con profundidades de campo pequeñas. La persona cambia de lugar o se mueve y hay que reenfocar de nuevo el plano, la cámara sigue grabando y esto queda registrado. El proceso no nos interesa tenerlo en la edición.
  • Movimientos bruscos: Te encuentras grabando una escena y en ese momento ocurre otro momento de vital importancia o esencial para la celebración. Echas a correr, la cámara sigue grabando y queda registrado. También somos personas y podemos resbalar o tropezar trasladando el movimiento al equipo. Esto si no estamos rodando El proyecto de la bruja de Blair, tampoco lo necesitamos.
  • Cambios de iluminación: Otro tanto de lo mismo, sales de un espacio a otro y la iluminación cambia. No necesitamos ver en una edición un cambio de temperatura de color o exposición.
  • Vídeo raw: Algunas escenas están grabadas en vídeo no comprimido o raw, por lo que previamente a la edición es necesario el procesado de estos archivos, de tal forma que la visualización en bruto de estos archivos por parte del cliente no es posible.
  • Imágenes planas: Esto afecta a todos los archivos en bruto, que son grabados mediante unos ajustes concretos que generan una imagen totalmente plana (y nada atractiva) para su posterior y obligatoria postproducción. Esta es una de las principales razones por las que estos archivos no pueden servir en ningún caso como producto final.

RAZONES ÉTICAS

  • Entorpecimiento: Puede darse la ocasión de estar grabando un plano durante una celebración y que uno de los invitados se sitúe directamente en mitad de la escena (bien con una parte del cuerpo o con un teléfono móvil), impidiendo realizar tu trabajo correctamente y teniendo que pedirle que se haga a un lado o se retire detrás de la cámara. Durante este momento de conversación la vista se fija en la persona en vez de en la cámara, al mismo tiempo que queda registrado el audio. Puedes pensar en lo incorrecto de la situación al editar, pero no es necesario dejarlo patente en el vídeo.
  • Comentarios: Pongamos como ejemplo una boda donde se graba a ambas partes de la pareja por separado. En mitad de este proceso un miembro de una de las familias realiza un comentario desafortunado, crítica o broma de mal gusto dirigidos a la propia pareja o miembro de una u otra familia. ¿Qué profesional no evita trasladar este disgusto a la pareja? De la misma forma, habiendo pasado una hora concreta y a causa del alcohol esto puede verse agravado. Lamentablemente es algo muy común, tratamos de plasmar en el vídeo un buen recuerdo, no lo opuesto.

RAZONES ESTÉTICAS

  • Personas o partes del cuerpo: Es posible que el cliente te de unas directrices concretas sobre lo que quiere y lo que no quiere que aparezca en el vídeo. Esta es su visión y hay que respetarla por encima de todo.
  • Valoración profesional: De la misma forma, hay un pequeño porcentaje de planos que el videógrafo no desea incluir porque considera que no son lo suficientemente atractivos. Es su valoración estética y profesional derivada de su estilo, y debe recibir el mismo respeto del cliente.

Como veis, existen numerosas razones para ceñirse a lo pactado y no esperar “duros a cuatro pesetas”. Nosotros estamos deseosos de gratificar a todos nuestros clientes de la misma forma, al igual que ellos desean sentirse recompensados en sus trabajos. Podemos colaborar todos para que todo salga perfecto. Si eres fotógrafo/videógrafo debes establecer tu propia balanza, en la cual tanto las exigencias del cliente, como tu propia política de trabajo deben estar en equilibrio, y de paso aportar tu granito de arena para que el sector vaya recuperándose poco a poco.

Entregar brutos al cliente

¡Muchas gracias por visitar mi blog! Si queréis hacerme algún comentario o puntualización podéis escribirme a mi correo: contacto@davidsteam.com